Comisiones Obreras Canarias | 13 febrero 2026.

Informe sobre el Efecto Regi贸n en Canarias de las bajas por incapacidad temporal y otros factores explicativos

    14/01/2026.
    Informe sobre bajas por incapacidad temporal en Canarias

    Informe sobre bajas por incapacidad temporal en Canarias

    El debate mediático sobre el absentismo laboral siempre está presente. En primer lugar, no hay un consenso entre patronal y sindicatos sobre lo que es el absentismo. En segundo lugar, nuestro archipiélago es objeto de diversos titulares donde parece ser que las bajas por incapacidad temporal proliferan a diestro y siniestro, con personas trabajadoras reincidentes, con notables aumentos de patologías relacionadas con la salud mental, alargamiento de los días en situación de IT y un largo etcétera, con un claro mensaje de culpar a la persona trabajadora, bien por vaga, irresponsable, o ambas.

    Canarias parece ser una región prolífica en bajas y en duración de éstas. Incluso es noticia por ser un territorio con mayor “absentismo laboral” y encabeza el periodo más largo de incapacidad temporal.

    Cabe plantearse pues, si Canarias como región es relevante y un factor explicativo de la incapacidad temporal y en caso de estar de baja, si también incide en el el número de días.

    Este es un estudio para identificar si trabajar en Canarias es un factor explicativo de las bajas por Incapacidad Temporal (IT). Los resultados revelan una distinción importante del efecto región entre la probabilidad de incurrir en una baja y su duración.

    Los datos han sido extraídos de la Encuesta Cuatrienal de Estructura Salarial de 2022, última disponible, del Instituto Nacional de Estadística, y se han realizado los cambios metodológicos necesarios para su tratamiento.

    La información de la Encuesta permite aislar a Canarias como territorio único y ello facilita la posibilidad de analizar si efectivamente existe un efecto región.

    La muestra representa a más de 14 millones de personas, Canarias representa el 4,44%. Del total en Canarias, el 5,05% declaró haber estado de baja por Incapacidad Temporal en 2022.

    La muestra (total) de población trabajadora encuestada está influenciada por un importante volumen de ceros. Ante la pregunta si se estuvo de baja por incapacidad temporal en 2022, alrededor de un 70% dijeron que no, bien porque no se ausentaron del trabajo o bien porque lo hicieron por otras razones. Esto obliga a dividir el estudio en dos partes, una primera parte donde se analiza estar o no de baja por incapacidad temporal y los factores que lo explican, y una segunda parte que analiza el número de días de baja, de qué depende la duración del proceso y si hay o no efecto región.

    La investigación se ha materializado en forma de dos modelos explicativos, el modelo 1 y 2 cuyas claves son las siguientes:

    Factores Clave del Modelo 1:

    El "Efecto Región" es Marginal: Estar en Canarias por sí mismo no es un factor determinante para explicar la ocurrencia de una baja por IT. El efecto inicial de la región se diluye al considerar otras variables.

    Factores Laborales Dominantes: Los factores más influyentes son de naturaleza laboral y contractual. Es más probable estar de baja si el convenio regulador es sectorial y estatal o inferior al estatal, si se trabaja en el sector privado, o si se tiene una jornada parcial o un contrato temporal, sugiriendo una correlación entre condiciones laborales precarias y peor salud.

    Demografía: Contrario a la percepción general, se encontró que era más probable estar de baja siendo hombre que mujer.

    Edad: Se observa cómo las edades tempranas son más factibles de estar de baja. Se corresponde con datos sobre salud laboral donde se manifiesta la proliferación de bajas en materia de salud mental en la población más joven debido a que sufren peores condiciones. Esto está relacionado con la precariedad laboral, la incertidumbre en torno a crear un proyecto de vida vinculadas tanto al empleo como a la dificultad de emancipación.

    Factores Clave del Modelo 2:

    Canarias es un Factor Explicativo: En contraste con el Modelo 1, trabajar en Canarias sí impacta directamente en la cronificación de la baja, aumentando la duración promedio en más de 8 días. Este hallazgo se corrobora con el elevado tiempo medio de espera para consultas con especialistas en el archipiélago, el más alto de España (121 días en 2022 y 157 días en 2024, aumentando el tiempo de espera un 30%).

    Influencia Ocupacional y de Calidad de Empleo: La duración de la IT se ve notablemente incrementada por ocupaciones de menor cualificación, responsabilidad y/o mayor penosidad. ( operarios/as de maquinaria).

    Continuidad y mayor jornada, edad y género cronifican: La cronificación se asocia con un mayor grado de estabilidad contractual, (empleos fijos y jornadas completas), el género femenino (aumentando el promedio en más de 5 días) y la edad (a partir de los 50 años el periodo de baja puede aumentar en más de 21 días respecto al promedio).

    Trabajar en el ámbito privado frente a lo público, reduce el promedio en más de 7 días. Las bajas de las personas trabajadoras del sector privado tienden a ser más cortas pero la probabilidad de estar de baja es mayor en el sector privado.

    Los resultados muestran que Canarias no presenta un mayor riesgo estructural de iniciar una baja por incapacidad temporal una vez se controlan las condiciones laborales y sociodemográficas. El denominado “efecto región” desaparece y se sitúa muy próximo a la neutralidad. En consecuencia, no se puede atribuir a trabajar en Canarias una mayor propensión a solicitar bajas médicas.

    Sin embargo, la región sí desempeña un papel relevante en la duración de las bajas. Manteniendo constantes el resto de variables, trabajar en Canarias se asocia con un incremento sobre el promedio superior a 8 días de baja, lo que sitúa al archipiélago como un territorio donde las incapacidades tienden a cronificarse más. Este resultado es coherente con los largos tiempos de espera para atención sanitaria especializada, sensiblemente superiores a la media nacional.

    El estudio es una aproximación preliminar orientativa, para coadyuvar en la toma de decisiones informadas, aunque su capacidad predictiva global sugiere la necesidad de modelos econométricos más sofisticados y la inclusión de variables clave omitidas, por no estar disponibles en la encuesta, para comprender completamente el fenómeno y la raíz del problema. La profundización en los factores de las bajas por incapacidad temporal, requiere la conveniencia de incluir el tipo de contingencia, profesional o común, los tipos de patologías, el estilo de vida, etc., como variables explicativas.

    Lo que sí se evidencia es que estar de baja por incapacidad temporal y sus factores explicativos son de una gran complejidad y profundidad que van mucho más allá de exponer datos sin aportar rigor estadístico y/o econométrico. No es una cuestión trivial que se sustenta en una mera explotación de datos, argumentos sin sustancia como que la clase trabajadora es vaga y más en Canarias, o que la gente es culpable de enfermar, demonizando a la persona trabajadora por no ir a trabajar.

    El debate sobre el “efecto Canarias” debe reformularse

    El análisis empírico no respalda la idea de que trabajar en Canarias incrementa la probabilidad de estar de baja por incapacidad temporal. Este hallazgo cuestiona los discursos que atribuyen el fenómeno a factores culturales o actitudinales de la población trabajadora. El problema no radica en una mayor propensión a solicitar bajas, sino en la mayor duración de las mismas, una vez que se producen (la duración puede ser por una o más bajas en el año, la encuesta no hace referencia a la reincidencia por tanto hay que considerar que la persona ha podido estar más de una vez de baja por incapacidad temporal en el año).

    Desde la política pública, esto obliga a desplazar el foco del control del absentismo hacia la prevención y la gestión de la cronificación, especialmente en territorios con sistemas sanitarios tensionados y mayores tiempos de espera asistencial.

    Cronificación de las bajas y sistema sanitario

    A pesar de que Canarias es una parte muy pequeña de la muestra, ha resultado tener un efecto directo en la cronificación. Se produce un incremento de más de 8 días en la duración media de las bajas en Canarias frente al resto del país. Esto apunta a cuellos de botella en el acceso a la atención especializada. Es fundamental mejorar la accesibilidad y reducir los tiempos de espera en la atención sanitaria especializada en Canarias para acortar la duración de las bajas, porque el efecto región impacta significativamente en la prolongación del periodo de baja. La evidencia sugiere que la incapacidad temporal se prolonga por la dificultad de diagnóstico, seguimiento y alta médica.

    Esto refuerza la necesidad de:

    Mejorar la coordinación entre los servicios de salud y los sistemas de gestión de la incapacidad temporal.

    Priorizar recursos sanitarios en territorios con mayores retrasos asistenciales.

    Incorporar la variable sanitaria como un elemento central en la política laboral.

    Dualidad del mercado de trabajo: inicio frente a duración de la baja

    El estudio muestra una clara dualidad:

    La precariedad laboral (temporalidad y jornada parcial) incrementa la probabilidad de iniciar una baja.

    La estabilidad laboral (contrato fijo y jornada completa) favorece la cronificación de la incapacidad.

    Tal dualidad tiene una lectura clave para la gestión laboral. Primero, la continuidad en el empleo no es garantía en la calidad de vida. La exposición continuada y las jornadas prolongadas son factores de riesgo para la salud de las personas trabajadoras y contribuyen a aumentar los procesos de baja. Segundo, la estabilidad protege frente a la pérdida del empleo, pero también reduce los incentivos al retorno temprano al puesto de trabajo cuando no existen mecanismos efectivos de adaptación del puesto, reincorporación progresiva o prevención secundaria. En consecuencia, las políticas laborales deberían avanzar hacia:

    Abordar la reducción de la jornada de trabajo.

    Modelos de reincorporación gradual y adaptada.

    Refuerzo de la prevención de riesgos laborales, especialmente en empleos estables y de alta carga física y/o mental.

    Ocupación y cualificación: el núcleo del problema

    Las mayores duraciones de incapacidad se concentran en ocupaciones no cualificadas y de baja cualificación, con incrementos de entre 14 y 35 días adicionales sobre el promedio. Este patrón indica que la incapacidad temporal está estrechamente ligada a la penosidad del trabajo, la exposición a riesgos y la falta de control sobre el proceso productivo.

    Desde la política pública, esto refuerza:

    La necesidad de intervenciones sectoriales específicas, especialmente en servicios, comercio, seguridad y ocupaciones no cualificadas.

    El papel central de la formación y recualificación profesional como herramienta indirecta de reducción de la incapacidad prolongada.

    La importancia de reforzar la inspección y la prevención en los segmentos más vulnerables del mercado laboral.

    Género y salud laboral

    La evidencia muestra indicios claros de cronificación diferencial de la incapacidad temporal en mujeres, incluso controlando por ocupación con paridad de sexos en la ocupación. Este resultado invita a discurrir entre qué factores como la doble carga laboral y familiar, las condiciones de trabajo feminizadas y la infrarrepresentación en determinados puestos influyen en la duración de las bajas.

    Las políticas públicas y empresariales deben integrar de forma efectiva la perspectiva de género en la prevención de riesgos laborales, la organización del tiempo de trabajo y las estrategias de reincorporación.

    En conjunto, los resultados indican que la incapacidad temporal no es un fenómeno homogéneo ni atribuible a comportamientos individuales aislados. Está profundamente condicionada por factores estructurales del mercado de trabajo, la organización productiva y el funcionamiento del sistema sanitario. Las políticas más eficaces serán aquellas que aborden simultáneamente la calidad del empleo, la prevención de riesgos y la gestión sanitaria de la incapacidad, desplazando el debate desde el absentismo hacia la salud laboral sostenible.